
Hoy decidí que quiero pasarme la vida entre risas.
No sé si es porque hoy es noche de luna llena o porque toda la tarde estaba ese cielo azul y despejado que ya echaba de menos ver. Pero no creo, ya llevo muchos días así entre risas y sonrisas, por motivos que no explicaré y también por motivos que a mí tampoco me explicaron. Tal vez porque ni siquiera existieron.
Decidí, pues, que aplicaría mi filosofía ahorrativa en muchas situaciones de mi vida. Recuerdo que empecé a trazarla una madrugada de risas e insomnio, y que el objetivo era "ahorrar" horas de sueño. Porque me puse a resumir las mil y una ocasiones en las que estoy segura que no dormiré. Y empecé a enumerar desde fiestas, veladas románticas, sesiones intensas de estudio, hasta viajes tormentosos y un largo etcétera de compromisos sociales o desvaríos bajo la Luna.
¿Para qué? Para notar que si dormir es necesario en términos de salud y belleza, es imprescindible aprovechar todas esas noches donde la ocasión te da luz verde para dormir plácidamente, pensando en función de todas las situaciones en mi vida donde dormir es lo que menos haré.
Tal vez no tiene mucho sentido. O mejor dicho, tal vez no tenga NINGÚN sentido. Pero capaz así comprendo que el no dormir a la hora me hace daño -en todo sentido- y que si sigo así tarde o temprano me veré en un psiquiátrico. O en un quirófano, inyectándome botox a los 25 años. Bueno, no, tampoco tan heavy. *scared*
El punto es que aplicaré mi filosofía tonta a eso de reírme. Con la intención de almacenar mil y una ocasiones llenas de (son)risas para que cada vez que mire hacia atrás el recuerdo me haga sonreír nuevamente, logrando ahorrar todas las que pueda para ponérselas al corazón en los días grises (cual postit), y así, sentirme mejor.
Ahora sólo me pregunto dónde diablos andará Morfeo...
- Algo random: "Lo único que tengo es este tiempo que ya se nos fue."