Cuando uno menos se lo espera uno amanece con una sonrisa de oreja a oreja, con el corazón galopando hacia el horizonte y rodeado de un aura de buena vibra. El despertador ya no es infernal y el ringtone crea una experiencia religiosa similar a la de un canto gregoriano. Dormir vuelve a ser sinónimo de descansar y recuerdas lo rico que es explorar las inclinaciones de la temporada: el afán por la adrenalina, las burlas inocentes, descubrir nuevos oasis en la gran ciudad, el café bien cargado y los dulces de verdad...
Es agradable darte cuenta que, después de la tormenta, uno aprende a reinterpretar y gozar de lo que realmente nos mueve en el interior. El tiempo se esfuma, como el humo entre tus dedos y los silencios entre tus labios casi sellados, y lo que no se cuida se borra como las figuras de arena en la orilla del mar. Todo se transforma: antes la eternidad era gran sueño y ahora se resume al instante en que aquellos ojos se posan sobre los míos, con sutil formalidad, mientras me hablan.
Los errores pueden ser, en realidad, oportunidades únicas. La brevedad, las causas o las implicaciones de cada invento no son suficientes para indicarnos que nos estamos equivocando. ¿Y si nos equivocamos qué? Si el momento ilusiona, hechiza y fascina... si hay magia, dulzura y locura... ¡Qué importa lo efímero! ¡Qué importa el azar! Mientras algo encienda la chispa que nos hace avanzar, ese algo será el faro, la meta y el mejor lugar. Porque hoy, después de varios años, aún lo sigo dando todo por una sonrisa. Y si es cuestión de vivir y experimentar, es justo y necesario hacer que valga la pena.
De repente recibo gustosa la miel más dulce que han puesto en mis labios porque ahora las resistencias son vanas y la duda es innecesaria. De repente me siento contenta y ligera, como pompa de jabón o como ola suave. Me siento capaz de darlo todo (sin tener que responder a ningún porqué) por un gesto, por un beso, por un suspiro de esos que vienen y se van. De repente la luz tenue alcanza para dos o más... ¡y qué importa! ... si el camino es largo y ahora es que me sobra rock n' roll para la posteridad.
Quizá solo necesitaba toda esta simplicidad.
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