Déjame decirte que tu timing es perfecto, por más que yo trate de acelerar el ritmo tú siempre llegarás primero. Y ahí vas a estar impecable, sereno, concentrado en las letras y dispuesto a hablar. Tu presencia, de lejos, ya resulta encantadora. Te distingo de reojo y la gente de la estación se empieza a desvanecer y también el reloj.
Respiro a gusto, dejo que marques el tempo y quiero poner el swing. Nos entendemos bien, caminamos al compás de la conversación y nos echamos a reír de todo, dado que ahora cualquier ocasión es buena para eso. Te confieso que me avergüenzo de mi torpeza cada vez que te rozo, sin querer, pero cada vez que me tocas para guiarme entre el bullicio, yo suspiro como boba ante tal sutileza. Disculpa si dejo de navegar en tu mirada para fijar mi vista en puntos indeterminados del vagón, de la calle o del infinito... aún es difícil para mí manejar mi capacidad de hablar con coherencia entre nuestras divagaciones.
Ya ves. Ahora el tiempo es eso que pasa, vertiginosamente, mientras me endulzas y me cuentas historias... si supieras que podría -y me muero por- escucharte un día y una noche entera, seguro quisieras aventurarte a soñar y a dejar que te lleve al lugar más elevado de la existencia. Me sorprende cómo, sin querer, vamos tejiendo una red de tonterías, confesiones y chistes internos, sin caer en la confianza excesiva. Me place saber que te cuesta despedirte tanto como a mí después de un día tan cómodo. Por ello, en tus ausencias irremediables pretendo hallarte, así sea por un instante, porque es exquisito saber que ahí estás y que, además, quieres estar... una, dos y tres veces más.
Eres un misterio andante. Eres el stop para estas ansias de andar tan deprisa y haces que ahora lo mejor de vivir sea encontrarme en las cosas que encuentro en ti... contigo... por ti... Como esos despistes que siempre vienen acompañados de chocolate y, tus nervios, con mi risa. Nunca nadie había hecho que mis "no" inoportunos fuesen abatidos por tus ganas de deberme momentos (y cumplirlos cabalmente). Junto al olor a libros viejos, tú vas por ahí inventándome dudas y regalándome toda tu paciencia. Sin presiones, sin urgencias, sin estrategias ni silencios incómodos.
Te aseguro que si te sueltas, yo nos pongo un buen jazz, un rock n' roll y hasta una salsa o un ska. Que si me dejas, nos vamos a comer el mundo en dos platos. Que si te quedas, te devolveré completito ese tiempo de felicidad que ya das por "perdido". Que si te atreves, there will be no more goodbyes.
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