viernes, 4 de enero de 2013

Simplemente me necesito a mí misma

La mitad de mi alma -y de mi tiempo libre- la dejo diariamente entre las letras de un teclado. En otros espacios distintos a este, ya que este ha caído condenado al más abominable y mortal silencio. No voy a responder porqués. Los interrogantes inútiles solo traen dilemas. Y quizá mienta como  la sociedad me ha enseñado a mentir, con excusas sutiles que parecen irrefutables: "No tengo tiempo para esto", "No tengo inspiración", "Mejor vivir que escribir". Cada una más falsa y más descarada. Y no estoy para manchar -también- de cinismo este espacio que siempre aguarda por mí. (Porque es tuyo el lugar, querida).


No me aburrí. No me quede sin nada que decir. Tampoco voy a apoyarme en el genio loco que sentenció que cuando se vive el amor con felicidad no se puede escribir, solo se debe vivir intensamente. No. Yo paso de eso. Simplemente me fui para encontrarme nuevamente aquí. Cerré la puerta del closet lleno de recuerdos y emociones hermosas. Me permití sentir y gritarlo al instante. O comérmelo y desecharlo por los rincones. Necesitaba crecer y lo hice un poco. Estuve mucho rato viviendo sin desvanecer y divagar tanto hasta que, como diríamos en mi país, me cayó la locha. Es decir, hasta que caí en cuenta. ¿De qué? De que no podía seguir sin escribir.

Y me lo negué a mí misma mucho tiempo. Incluso escribo esto sin estar absolutamente convencida del resultado. Mas he decidido que necesito teclear más y exponerlo aquí. Trato de librarme del prejuicio duro que me azota en cada autocrítica: "bonita, lee más antes de escribir". No porque crea que es falso, todo lo contrario, lo reafirmo. Simplemente me cansé de la postura férrea que pocas veces aplico para relajarme y darme la oportunidad de fallar, levantarme y continuar. Porque no se puede vivir pos-poniéndolo todo por cobardía.

Así, pues, que este espacio sea mi escuela y mi balcón de desahogo. Me permitiré ensuciarlo con mis fantasmas y cursilerías. Me voy a regalar para este 2013 el chance de hacer ejercicio y catarsis sin perder más tiempo. Crecí lo suficiente como para dar la cara y desnudar mi alma sin sentir vergüenza. Y sencillamente en ocasiones no me bastan los 140 caracteres de Twitter, ni los poemas que adoro, ni las canciones que me matan.

Descubrí que... Simplemente me necesito a mí misma.
Esta es una de mis metas no-pensadas y la quiero cumplir.

¡Feliz Año 2013!

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